
viendo la injusticia realizada,
a su Hijo aquel día,
aunque San Juan la consolara,
y sus lágrimas secara,
gran tristeza la tuya, ¡Madre mía!
Aunque se atente ante Él,
sean uno o varios quienes lo intenten,
ten por seguro sevillano,
que el Gran Poder es soberano,
y su fuerza imponente.
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