
Enormes colas en San Lorenzo, daban la sensación de un nuevo y luminoso Domingo de Ramos. En esta ocasión, los sevillanos quisimos darle de nuevo la bienvenida al Señor del Gran Poder, tras la pequeña intervención a la que fue sometido tras el percance sufrido a finales de la pasada semana.
El Señor vuelve a estar en casa, con su gente, donde debe de estar.
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